Un local que nace de un maletero
En el invierno de 2013, un grupo de Valladolid llamado Las Rondas del Pisuerga ensayaba en un garaje de la calle Juan Mambrilla, un espacio húmedo que se inundó dos veces en tres meses, donde la batería se guardaba en un turismo y el bajista vivía en La Rondilla, a cuarenta minutos andando.
El alquiler pasó de 180 a 240 euros en enero de 2014. Isabel Martín, hoy responsable de Compras, trabajaba entonces en una tienda de instrumentos de la calle Ferrari y conocía a esos músicos, así que entendía bien el problema: en Valladolid había salas de ensayo, pero pocas con backline propio y ninguna que permitiera grabar una maqueta sin mudarse a otra ciudad, de modo que la idea fue alquilar un bajo comercial en la Plaza de San Juan 44, insonorizar, meter amplificadores y batería, y ofrecer horas sueltas. Las obras empezaron en marzo de 2014.
La sala abrió en septiembre. La primera reserva fue de Los Rondas del Pisuerga, un martes de 20:00 a 22:00. Pagaron 14 euros. Ese dinero se destinó a comprar un juego de cuerdas de bajo.
Lo que no hacemos, dicho sin rodeos
Divotobytex nunca ha reparado vehículos, ni ha tocado instalaciones de corriente, ni ha intervenido en circuitos de frío, ni ha modificado la estructura del edificio. Tampoco aplica pesticidas ni biocidas, y no ofrece servicios médicos, financieros, legales ni educativos.
Cuando alguien pregunta por algo de eso, se le dice que no y se le orienta hacia quien sí lo hace, porque la sala prefiere perder una reserva antes que asumir un trabajo que no le corresponde y comprometer su responsabilidad, y esa negativa se mantiene incluso cuando la petición llega de un cliente habitual que lleva años alquilando horas. La sala no promete resultados. No garantiza que una maqueta suene en una radio, ni que un grupo consiga bolos, ni que nadie ingrese una cantidad concreta. Lo que sí ofrece es un espacio con equipo técnico revisado y un horario que se cumple: de lunes a jueves, de 8:30 a 17:30; los viernes, de 8:30 a 15:00; el fin de semana, cerrado.
Esa franja horaria lleva sin cambiar desde 2019.
Backline, horas y maquetas: qué se alquila
El catálogo de backline incluye dos amplificadores de guitarra de 40 vatios, un bajo con su combo, una batería acústica de cinco piezas y un teclado de 61 teclas. Cada elemento se revisa antes y después de cada uso, y las sustituciones por desgaste se anotan en una hoja que Miguel Martínez actualiza cada viernes. En 2024 se repusieron tres parches de batería y dos juegos de cuerdas, con un coste total de 286 euros.
El alquiler por horas se factura por tramos de sesenta minutos, con un mínimo de dos horas. Hay tarifas reducidas para ensayos de mañana entre semana, y una tarifa plana para grabar demos de hasta cuatro canciones, que incluye microfonía y una mezcla básica. No se ofrece masterización ni distribución digital. No se venden instrumentos. Álvaro Pérez se incorporó en 2016 y atiende las reservas y las dudas por teléfono y correo. Miguel Martínez llegó un año después para el almacén y el inventario de instrumentos, y Carlos Navarro se ocupa de la recepción desde 2021, cuando la sala empezó a recibir grupos de fuera de la provincia. Son las cuatro personas que trabajan aquí. No hay más plantilla ni sedes en otras ciudades.
El teléfono 983 739574 atiende reservas y dudas, y el correo [email protected] responde en el mismo día laborable.
San Juan 44: un bajo comercial con historia
El número 44 de la Plaza de San Juan ocupa un bajo que antes fue almacén de una ferretería. Conserva la puerta metálica original, que se pintó de gris en 2014, y una ventana alta que da a un patio interior. La sala principal mide 42 metros cuadrados, con un altillo de 9 metros para almacenaje. La cabina de grabación se construyó en 2015 y se insonorizó con doble pared de yeso y lana mineral.
El barrio ha cambiado desde entonces: en 2014 había tres bares en la plaza y ahora hay cinco, además de una panadería que abre a las siete de la mañana, la parada de bus más cercana está en la calle Héroes de Alcántara y la estación de Valladolid Campo Grande queda a pie en veinte minutos, sin que la sala tenga aparcamiento propio, aunque hay zona azul en la plaza y un parking público en la calle Dos de Mayo. La operadora es Divotobytex S.L.U., que gestiona la sala desde su apertura. No se ha cambiado de nombre ni de actividad. La página divotobytex.click recoge el horario, las tarifas y el backline disponible, y se actualiza cuando cambia el inventario. Los clientes suelen llegar andando o en autobús urbano.
Ensayar, grabar y volver a casa
Los martes por la mañana suele haber disponibilidad inmediata. Los jueves por la tarde se llenan con dos semanas de antelación, sobre todo entre febrero y mayo, cuando los grupos preparan maquetas para festivales de verano; en verano, la sala baja la actividad y es buen momento para grabar sin prisa. Una sesión típica de grabación de demo dura tres horas: una para montar micros y probar sonido, dos para grabar.
La mezcla se entrega en archivos de audio por correo electrónico, sin coste añadido, en un plazo de cinco días laborables, y no se entregan pistas por separado ni proyectos editables, algo que se explica al reservar para evitar malentendidos posteriores.
Los grupos que han pasado por aquí siguen ensayando o se han disuelto, pero la sala no lleva un registro de éxitos ni de trayectorias. Lo que hay es un calendario, un inventario y cuatro personas que abren la puerta a las 8:30. El resto depende de quien ensaya.